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05 enero 2013

En los dominios de la diosa Nejet I

El Kab fué todo un descubrimiento para mí, pues aunque sabia de su existencia, nunca lo habia visitado y quedé fascinada con  las pequeñas maravillas que su desierto, especialmente inhóspito y extremadamente caluroso (sobre todo en el mes de agosto que es cuando estuve aqui), ofrece a todos los viajeros que se quieran acercar por estos lares, que en siglos pasados debieron ser muy numerosos, la verdad, a juzgar por la gran cantidad de graffitis que se pueden ver inscritos en las paredes de las tumbas rupestres.
El Kab se encuentra situada en el Alto Egipto, en la desembocadura del wadi Hellal, en la orilla oriental del Nilo, y a unos 90 kilómetros al sur de Luxor, en la carretera que va de Luxor a Aswan, por lo que en dos o tres horas se puede llegar alli en taxi (desde Luxor).
Conocida en la antigüedad como Nejeb, fué, junto con su vecina de la orilla occidental, la antigua Nejen (Hieracómpolis), uno de los lugares más importantes y sagrados de Egipto.
Aquí se veneraba a la diosa con forma de buitre Nejbet, diosa  del Alto Egipto que a menudo, era representada sobre la cabeza del faraón junto a Uadjet, diosa cobra del Bajo Egipto, pues ambas eran consideradas divinidades tutelares de la Corona y del Doble Pais. Al ser Nejbet diosa protectora de los nacimientos reales y divinos, en la época griega fué asimilada a su homöloga, la diosa Ilitia, por lo que la antigua ciudad pasó a llamarse Ilitiápolis.

En el Kab se han encontrado evidencias de presencia humana desde, al menos,  el año 6700 a. C, y se sabe que ambas ciudades,  Nejeb y Nejen, fueron importantes asentamientos en la Epoca Predinástica y en las primeras dinastias egipcias; y aunque Nejen siempre tuvo mayor relevancia que su vecina de la orilla occidental, Nejeb comienza un período de gran prosperidad e importancia a partir del  Segundo Período Intermedio, alcanzando su máximo apogeo en el Imperio Nuevo, época en la que se convierte en la  capital del III Nomo del Alto Egipto.

En El Kab  se diferencian dos secciones separadas entre sí por la carretera que une Luxor con Aswán. Una de estas secciones está formada por la antigua ciudad de Nejeb,  rodeada por un imponente muro de ladrillos de adobe, de 12 metros de espesor y 550 metros de lado, construida por Nectanebo II en la XXX Dinastia, y en cuyo interior se encuentran restos de  templos, necrópolis, un mammisi (casa del nacimiento del dios), y un lago sagrado.
El edificio más antiguo y el más grande de este recinto amurallado es el templo de Thot y Sobeck, cuya construcción fué comenzada en tiempos de Amenofis II, y concluido durante el reinado de Ramsés II. Anexionado al mismo, se encuentran los restos del gran templo de la diosa Nejbet, cuya construcción fué acabada en el Período Tardio, durante la XXIX y la XXX Dinastia. Los arqueólogos creen que ambos edificios se levantaron sobre los restos de otros más antiguos, como lo demuestran los numerosos sillares encontrados aquí, y que datan del Imperio Medio.


Estas son algunas fotos de los restos arqueológicos y del imponente  muro de adobe de El Kab. Están sacadas de internet, ya que yo no lo pude visitar porque nos dijeron que estaba cerrado al público.


 Fuente de las fotos :http://antikforever.com/Egypte/main_egypte.htm


 


 http://egyptsites.wordpress.com/2009/02/02/el-kab/






En los dominios de la diosa Nejet; II

Justo al otro lado de la carretera, en la entrada al wadi Hellal y frente de a la  taquilla de la venta de entradas, se encuentran las tumbas excavadas en la roca pertenecientes al Imperio Nuevo, y a las que se accede a través de un buen puñado de escaleras, que se construyeron en la época moderna para permitir el acceso a las mismas. En total hay aquí diez tumbas de las que solo unas cuantas son visitables, por su mejor conservación y, sobre todo, porque  cuatro de ellas pertenecieron a gobernantes de la antigua Nejem, dos de los cuales participaron activamente en las guerras en las que el faraón Ahmose expulsó a los hicsos de Egipto, a comienzos de la XVIII Dinastia, por lo que constituyen una inestimable fuente de información sobre este período, para los egiptólogos.
Las tumbas que yo visité fueron la de Renini, Ahmose Hijo de Abana, Ahmose, Paheri y Setau de las que pondré fotos más adelante, pues fué tanto lo que disfruté viéndolas y contemplando sus  relieves que, por cierto, guardan gran parte de su preciosa policromia, que creo que merecen un apartado para ellas solitas.De momento, para ir haciendo boca (o más bien piernas, jejeje) pongo la foto de la tremenda escalinata que hay que subir, y que aquel dia de agosto se me hicieron eternas, la verdad....¡¡¡menos mal que mereció la pena...!!!

Adentrándonos algo más en el wadi nos encontramos con un pequeño santuario construido por Setau, Visir de Nubia durante el reinado de Ramsés II. Está dedicado al dios Thot y los lugareños lo conocen también como el Hammán, que significa baño. La verdad es que se me escapa el porqué de ese nombre.... no entiendo que tiene que ver un templo egipcio con un hammán árabe...perobueno, ahi queda...

Sus relieves están bastante dañados, y entre lo poco que s econserva podemos ver, a la entrada, la figura del propio Setau en un lado de la jamba, y al otro un babuino





Ramsés II? realiza ofrendas a Thot...

.....y a Horus ( sus cartuchos son visibles entre ambas figuras )









Un grupo escultórico de tres pequeñas estatuas se encuentra, como se puede ver en la foto, muy deteriorado.
 

En la misma zona del templo de Thot pero enclavado sobre la colina,  tenemos un pequeño templo cuya construcción fué comenzada por Ramsés II, y reconstruido más tarde, en época Ptolemáica. Ramsés lo dedicó, lógicamente, a la diosa Nejbet. Tiene unas escaleras de acceso que se conservan bastante bien, y está formadado por dos salas con columnas, de las que apenas se conservan algunos restos, y por un pequeño santuario excavado en la roca.
 
 

 El santuario está decorado con paredes con jeroglíficos, que se encuentran en bastante mal estado e incompletos.






El techo es abovedado y aunque tampoco se conserva muy bien, todavia se pueden ver los cartuchos con los nombres del faraón, intercalados con cabezas de la diosa Hathor, formando una hilera a cada lado de la base del arco. Entre ambas, en lo más alto del techo, se distinguen representaciones de la diosa Nejet,en su forma de buitre, con las alas extendidas.  
 




A la derecha de la entrada al santuario hay una estela en la que Ramsés II ofrece incienso a Ra-Horakty y a la diosa tutelar de El Kab, Nejbet.
 


 

 

Algunas fotos más del lugar